"ME SIENTO SOLO"
Cuando la soledad visita el matrimonio.
Todos, en algún momento, hemos sentido soledad. No importa si somos jóvenes o mayores, hombres o mujeres, casados o solteros… A veces, aunque estemos rodeados de gente, nuestro corazón se siente solo.
La soledad dentro del matrimonio
Quizá pensaste que al casarte nunca más te sentirías solo. Pero con el tiempo, la rutina, las preocupaciones y las heridas no sanadas pueden llenar de distancia el corazón de los esposos.
A veces dejamos de mirarnos con asombro y cariño, y lo cotidiano se vuelve frío y automático. Nos preguntamos en silencio: ¿Por qué me casé si me siento tan solo(a) y triste?
Por eso es vital detenernos y preguntarnos:
¿Qué palabras o actitudes nos están separando?
¿Cuándo dejamos de abrazarnos, escucharnos y acompañarnos?
Dios nos llama a rescatarnos mutuamente antes de que la soledad nos hunda.
Momentos en que me siento solo(a)
Cuando mi pareja no me acompaña en las tareas del día a día.
Cuando veo a mi esposo preocupado, pero no me cuenta qué le pasa.
Cuando expreso mis emociones y me dicen que exagero.
Cuando salimos juntos, pero está más pendiente del teléfono o el trabajo.
Cuando, aunque estemos enojados, no me busca ni me abraza.

De la independencia a la soledad peligrosa
A veces, como esposos, pasamos de “me encanta estar solo” a “prefiero estar solo”, y terminamos en “no puedo más con esta soledad”.
Momentos como:
Viajar solo mientras tu pareja está molesta y no se despide.
Contarle tus sueños y sentir que no te escucha.
Estas heridas abren la puerta a tentaciones, a pensar que podemos solos, y hasta a alejarnos de Dios y de quién amamos.
¿Cómo sanar la soledad?
Buscar a Dios primero. Solo Él puede sanar nuestro corazón.
Hablar con amor y sinceridad. Contar lo que sentimos sin atacar.
Abrazarse todos los días, aún en medio de peleas.
Orar juntos, aunque cueste.
Recordar las bendiciones y agradecerlas.
Cuando dejamos que Dios guíe nuestro corazón, dejamos de enfocarnos en los defectos del otro y aprendemos a confiar en que Él puede obrar en nuestra relación.
Palabra de Dios para momentos de soledad
“Recuerdo mi tristeza y soledad, mi amargura y sufrimiento; me pongo a pensar en ello y el ánimo se me viene abajo. Pero una cosa quiero tener presente y poner en ella mi esperanza: El amor del Señor no tiene fin, ni se han agotado sus bondades.” (Lamentaciones 3:19-22)
“El Señor está cerca de los quebrantados de corazón y salva a los de espíritu abatido.” (Salmo 34:18)
“Depositen en Él toda ansiedad, porque Él cuida de ustedes.” (1 Pedro 5:7)
No estás solo(a)
Dios está contigo siempre.
No esperes perderlo todo para volver a Él y a tu pareja.
¡Hoy es un buen día para comenzar de nuevo!


Comentarios